viernes, 30 de marzo de 2012

Heinrich Heine


"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."




jueves, 29 de marzo de 2012

Mad Hatter



O lo que es lo mismo “Sombrerero loco” en español. Famoso personaje de la obra literaria de Lewis Caroll publicada en 1865. Pocas personas alrededor del mundo no conocen hoy en día quién es el Sombrerero loco aunque no hayan leído el libro o visto la película que se publicó sobre la novela en el año 1951 para Walt Disney Productions.
Las características están claras, todo el mundo (aunque solo sea por el propio nombre) deduce, en cierto modo, las características de este famoso personaje pero realmente nadie se ha preguntado por qué un sombrerero y no cualquiera de las otras profesiones de aquella época.

Al parecer, Carroll se inspiró en el mundo real de aquella década donde los fabricantes de sombreros tenían problemas de salud de manera frecuente (físicos y mentales). Sufrían temblores, espasmos en todo el cuerpo y alteraciones de la personalidad que les llevaban a comportarse de forma extraña y por este motivo, para el resto de la población, estaban locos.
Aunque lo que sucedía en realidad no eran signos de locura sino que mostraban signos de envenenamiento por el mercurio que utilizaban para el procesado del fieltro con el que hacían sus sombreros. Sin forma de poder remediarlo, inhalaban los vapores tóxicos del mercurio que se acumulaba en su hígado, en sus riñones y en sus cerebros.

Tan pronto se halló un método alternativo para procesar el fieltro, los sombrereos dejaron de enfermar.
El hidrargirismo es el conjunto de los trastornos patológicos debidos a una intoxicación aguda o crónica producida por el mercurio.

Estáis locos.


Por costumbre la gente normal se saluda nada más verse. Es una nombra social que se ha pasado de generación en generación a través de los distintos continentes y mediante diferentes idiomas.

Me parecía muy típico saludar como el resto del mundo. Decir "hola" o, más educadamente, "Bienvenidos a este blog" sonaba demasiado típico para mí así que, por la simple rebeldía que siento ahora mismo, os digo "adiós" en forma de saludo.